EN ESTO CREEMOS
Nuestra fe está centrada en Jesucristo y fundamentada en la Palabra de Dios.
CCM existe con el propósito de que cada vida CONOZCA a Dios, CREZCA en su relación con Él y MARQUE una diferencia.
Somos una iglesia cristiana evangélica comprometida con Jesucristo, la autoridad de las Escrituras y la Gran Comisión. Estas creencias fundamentales expresan de manera sencilla lo que creemos y enseñamos como iglesia.
DIOS
Creemos en un solo Dios eterno, todopoderoso y soberano, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él es el Creador y sustentador de todas las cosas. Deuteronomio 6:4–5; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14.
JESUCRISTO
Creemos que Jesucristo es completamente Dios y completamente humano. Vivió una vida sin pecado, murió por nuestros pecados, resucitó de entre los muertos y está a la diestra del Padre. Él es el único Salvador de la humanidad y regresará en poder y gloria. Juan 1:1, 14; Tito 2:11–14.
ESPÍRITU SANTO
Creemos en la persona y obra del Espíritu Santo. Él convence de pecado, regenera a quienes creen en Jesucristo y obra en la vida del creyente, santificando, capacitando, enseñando, guiando y consolando.
Juan 16:7–15.
LA BIBLIA
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, divinamente inspirada y nuestra autoridad para la fe, la doctrina y la manera en que vivimos. 2 Timoteo 3:16–17; 2 Pedro 1:20–21.
SALVACIÓN
Creemos que la salvación es por medio de Jesucristo. Recibimos el perdón de nuestros pecados mediante el arrepentimiento y la fe en la obra redentora de Cristo. Por Él recibimos nueva vida y paz con Dios. Tito 3:5; 1 Pedro 1:3–5; Romanos 5:1.
LA IGLESIA
Creemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, compuesto por todos aquellos que han puesto su fe en Jesucristo. Como iglesia local, somos llamados a adorar a Dios, crecer juntos, hacer discípulos y llevar el Evangelio al mundo. Mateo 16:18; Hebreos 12:22–24; Mateo 28:19–20.
BAUTISMO Y CENA DEL SEÑOR
Creemos en las dos ordenanzas establecidas por Jesucristo para su Iglesia: el bautismo en agua y la Cena del Señor. No son medios de salvación, sino expresiones visibles de nuestra fe y de la obra de Cristo en nosotros. Hechos 8:36–38; 1 Corintios 11:23–26.
